Vacuna para COVID hecha por Pfizer/Moderna usó material de un bebé abortado en su fase de prueba

Fr. Joseph Gleason

 

Una vacuna no puede ser considerada ética si células de bebés abortados fueron usados en el desarrollo, producción, o prueba de tal vacuna. Las vacunas de Pfizer y Moderna para COVID-19 no usaron células fetales para su desarrollo ni para su producción pero desafortunadamente, sí los usaron para sus fases de prueba. Así que, de una perspectiva Cristiana, estas vacunas no se pueden considerar éticas…

 

Reporteando falsamente sobre las vacunas de Pfizer y Moderna para COVID-19, algunos sitios del web están afirmando que estas dos vacunas nuevas son completamente éticas, y que no usaron líneas de células de bebés abortados. Sería bien si esto fuera el caso, pero desafortunadamente, sólo es la mitad de una verdad.

Es verdad que el desarrollo y la producción de las vacunas de Pfizer y Moderna para COVID no usaron líneas de células fetales. Pero después de su desarrollo inicial y antes de hacerse públicas, ambas vacunas fueron sometidas a un proceso de pruebas. Estas pruebas usaron células renales de una niña asesinada en el útero antes de nacer. 

 

 

El Instituto Charlotte Lozier ha publicado una gráfica creada por Dr. David Prentice que provee información acerca de líneas de células fetales (por abortos) que se usan en varias vacunas para COVID-19 por todo el mundo. Se puede ver la gráfica total por el siguiente enlace:

Update: COVID-19 Vaccine Candidates and Abortion-Derived Cell Lines

Particularmente, las vacunas de Pfizer y Moderna usaron células HEK 293  en ciertas pruebas de sus laboratorios después de su producción. Como se puede ver en la gráfica de arriba, muchas otras vacunas para COVID fueron hechas o probadas usando el mismo tipo de células fetales. La fuente de HEK 293 es una línea de células que vienen de los tejidos de una bebé abortada.

Una vacuna no puede ser considerada ética si células de bebés abortados fueron usados en el desarrollo, producción, o prueba de tal vacuna. Las vacunas de Pfizer y Moderna para COVID-19 no usaron células fetales para su desarrollo ni para su producción pero desafortunadamente, sí los usaron para sus fases de prueba. Así que, desde una perspectiva Cristiana, estas vacunas no se pueden considerar éticas.

Pfizer y Moderna no son los únicos culpables. Como se puede ver en la gráfica de arriba (por el enlace), casi cada vacuna para COVID-19 usa tejidos fetales de bebés abortados. Estas vacunas usan tejidos fetales en sus fases de desarrollo, producción o prueba. Algunas vacunas usan células fetales en todas las tres fases. 

En la lucha contra el aborto, es importante para Cristianos evitar el uso de cualquier tejido de bebés abortados para cualquiera razón. No hay una -ventaja- médica que puede justificar el asesinato de un bebé no nacido.

 

Fuente: russian-faith.com

 

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