Una sencilla explicación de lo que es la Santísima Trinidad

León Magdan 

 

“El Padre es mi esperanza, el Hijo es mi refugio, el Espíritu Santo es mi fortaleza. ¡Oh, Santísima Trinidad, gloria a Ti!”.

 

 

En cierta ocasión, un hombre caminaba en compañia de un sacerdote por una vereda rural. Hablando de varios temas, el hombre le confió una inquietud al sacerdote:

Venerable padre, no puedo entender cómo la Santísima Trinidad son tres Personas que forman Una sola. ¿Cómo es posible que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo sean tres personas unidas, indivisibles, pero sin mezclarse la una con la otra?

—Hijo mío, hay cosas que están más allá de nuestra pecadora comprensión, sin embargo, lo que dices no es tan difícil de entender. Tomemos como ejemplo… al sol. Sí, el sol. Digamos que esa esfera de fuego, que permanece encendida desde hace siglos, es el Padre. Después, digamos que la luz que viene a nosotros desde el sol es el Hijo, Jesucristo, Quien vino a alumbrar nuestra vida y librarnos del pecado. Luego, digamos que el calor que viene desde el sol para calentarnos a todos es el Espíritu Santo, Quien, con Su amor, calienta nuestras almas, tan frías por causa de la maldad. Como puedes ver, hijo mío, el sol, con su luz y su calor, ¿no son una y la misma cosa, y, sin embargo, todos y cada uno de esos elementos siguen siendo distintos cuando hablamos de ellos por separado? Lo mismo ocurre con la Santísima Trinidad. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son Uno y el Mismo Dios, a Quien nosotros, los fieles, adoramos.

El hombre, al igual que todas los demás seres y cosas, fue creado por Dios desde Su amor infinito. Pero el hombre es sólo una criatura, y por eso su inteligencia y sus capacidades no pueden ser comparadas con las de Dios. No obstante, los vanidosos pecan al atreverse a creer que no hay nada sobre ellos y que tarde o temprano podrán obtenerlo todo. Por su parte, el creyente sabe que ni la inteligencia ni el poder, sino sólo el amor puede alcanzarlo todo.

El Padre es mi esperanza, el Hijo es mi refugio, el Espíritu Santo es mi fortaleza. ¡Oh, Santísima Trinidad, gloria a Ti!”.

 

Fuente: Doxologìa.org

 

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