Oración para invocar la misericordia de Dios en tiempos de epidemia y muerte súbita

Hemos dejado de confiar los unos en los otros, sospechando que cada uno es portador del signo y la herida de la muerte…”

 

Esta es la retribución por nuestras maldades; este es el fin que merecemos por nuestros actos impuros y perversos; estos son los infectos frutos de nuestro desenfreno, de todas nuestras injusticias y de faltar a nuestros juramentos. Esta serpiente con tres cabezas, clavándonos sus dientes venenosos, nos ha traído corrupción y agonía, como dice la Escritura: por eso es que la ira de Dios viene a Sus hijos desobedientes. No podemos ni siquiera elevar los ojos de la mente ni orar en paz para obtener Tu piedad, porque cada uno siente el peso de sus pensamientos cual si fueran cadenas de hierro. Sin embargo, te pedimos que Tú no nos abandones y que por Tu Santísimo Nombre no destruyas Tu creación, para que no seamos privados del tiempo que necesitamos para arrepentirnos y enmendarnos, nosotros, los pecadores.

Sabemos que es por amor a nosotros que has permitido que la muerte se nos acerque, porque, mitiéndote un sinfín de veces cuando te prometemos arrepentirnos, nosotros mismos nos hemos condenado a ser cortados como una higuera estéril. Empero, te pedimos que te sigas mostrando paciente con nosotros, porque sabemos que no quieres la muerte del pecador, sino que se arrepienta y tenga vida; Tú, Quien nos ordenaste perdonar setenta veces siete los pecados de nuestros hermanos; Tú, Quien de piedras duras e infértiles puedes sacar hijos de Abraham, porque solamente Tú puedes hacer todo lo que el hombre no puede hacer, oh Señor, amante de la humanidad. Para que también entre nosotros y de generación en generación Tu Santísimo Nombre sea exaltado, Padre. Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén».

 

Fuente: doxologia.org

 

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